Reseña en Cao Cultura (Alicia Domínguez)
‘Las lineas del silencio’. Francisco Piniella. Libros de la Herida. Sevilla, 2025. 408 pp.
Las líneas del silencio es la primera novela de Paco Piniella, una obra que atraviesa un siglo de la historia reciente a través de la intrahistoria de una familia: desde el golpe de estado de Franco, que devino en guerra civil, hasta la reciente invasión de Ucrania por parte de Rusia, pasando por la Segunda Guerra Mundial, las purgas de Stalin y la desintegración de la URSS. Casi un siglo en el que la partida de Juan Pellegrini (Juanín) del puerto de Cádiz días antes del golpe de estado de Franco marca el destino de una familia, condicionando su existencia generación tras generación.
Con una original estructura dividida en tres partes: líneas ‘quebradas, paralelas y concéntricas’, asistimos a la historia de tres generaciones en las que los varones de la familia comparten el mismo nombre: Juanín, Juan y Juan José, un hecho que encierra un profundo simbolismo: la historia se hereda y el drama se repite (el social, guerra tras guerra, y el personal, dolor tras dolor), más aún cuando se oculta bajo la muletilla de ‘esto no se habla’, se encierra en los armarios de la memoria o se cauteriza la herida solo superficialmente mientras sigue supurando por dentro, doliendo, arañando… Hasta que un día llega una carta que hace estallar el tumor —gran recurso el epistolar al que recurre el autor para explicarnos algunos de los hechos recientes— y toca enfrentar la verdad de una vez.
A lo largo de la narración, Piniella demuestra el profundo conocimiento que tiene de la Historia (en mayúsculas) que atraviesa la historia en minúscula de sus protagonistas, así como su maestría técnica en todo lo relacionado con el mar y la náutica (no en vano el autor ha sido marino mercante, además de catedrático y rector de la UCA), desvelándonos hechos poco conocidos de nuestra historia reciente como la odisea vivida por los republicanos españoles que quedaron atrapados en la URSS al estallar la Guerra Civil, algunos de los cuales acabaron en los terribles Gulags de Stalin y otros, volviendo a la España de Franco donde fueron vigilados de cerca por la propia CIA una vez que los EEUU levantaron el veto a la dictadura franquista con la instalación de bases militares en nuestro país.
El autor utiliza una prosa precisa, sin artificios innecesarios, para describir con todo lujo de detalles hechos históricos, lugares geográficos (Cádiz, el Mar Negro, Asia Central, Buenos Aires…), maniobras náuticas, así como el difícil paisaje emocional por que el transitan sus protagonistas, los más notorios: los tres Juanes, y los más silentes, los femeninos —a excepción de Carmen Alcoba, una mujer poderosa que, desafiando las normas sociales, se puso el mundo por bandera—, Katrine e Isabel, “la verdadera protagonista de la novela” en palabras del propio autor, el centro emocional de la narración; una mujer que, como muchas de la época, arrastró el dolor de la pérdida, del abandono (jamás pudo imaginar que cuando despidió a su marido ese once de julio no volvería a verlo) y, a pesar de ello, fue capaz de sacar adelante a sus dos hijos con una Singer, esa máquina de coser que tanta hambre quitó en la España triste y miserable de Franco en la que las ‘victimas sin llanto’, haciendo referencia al magnífico documental de Vanesa Perondi y Sara Gallardo, fueron las grandes perdedoras de la historia.
Las líneas del silencio rinde culto a la memoria, la histórica y a la personal (el libro nace de un ensayo previo del autor La memoria del árbol centrado en la figura de su abuelo, emigrante forzado por la Guerra Civil española), exponiendo, sin juzgar y sin caer en maniqueísmos, hechos tan controvertidos como el repliegue a la dictadura franquista a la que se vieron forzados los republicanos, la pérdida del ideal socialista de la URSS, el exilio y la traición a la familia a la que algunos republicanos se vieron empujados. Comprendiendo que los vientos de la historia nos arrastran a puertos en los que nunca previmos recalar, solo queda aceptar las circunstancias, sobrevivir y, en la medida de lo posible, fluir con la vida.
También, explora espacios íntimos, nos interpela a no callar, a quebrar esas líneas del silencio que siguieron miles de familias impelidas por la pura supervivencia y a aligerar la carga que hemos heredado porque, al fin y al cabo, como dice Sartre, “la libertad es lo que hacemos con lo que nos han hecho”.
En resumen, una obra magistralmente documentada que combina la historia, la aventura y la memoria personal, y que nos permite conocer una parte importante de nuestro pasado y entender que las cargas emocionales se pueden superar, pero el silencio nunca es una opción válida para conseguirlo.