«Piniella nos lleva de la mano por las peripecias de un marino arrastrado por los vientos de la mar y de la historia. Una lectura apasionante y conmovedora.» María Dueñas
Isabel González despide en el puerto de Cádiz a su marido, Juan Pellegrini, marinero del Cabo San Agustín, un gran barco que mantiene línea regular con varios puertos americanos. Es el sábado 11 de julio de 1936. El viaje que Juan emprende cambiará su vida y la de los suyos para siempre. Las líneas del silencio relata una odisea que transcurre en diferentes países a través de varias generaciones de dos familias. Sus protagonistas enfrentan multitud de peripecias, de peligros, retos y tentaciones, hallan refugios inesperados y deben tomar decisiones difíciles en su incansable lucha por la supervivencia y la dignidad. Guerras y exilios, utopías y decepciones, amores y pérdidas en una novela sorprendente basada en hechos reales que recorre la historia del siglo XX y cuyos ecos llegan hasta nuestros días. Editado por Libros de la Herida en su colección «Narrar contracorriente».


Vida Ociosa es el primer poemario de Francisco Piniella, donde recoge con especial énfasis el valor del tiempo, la vida contemplativa y la magia de la ociosidad. La obra, editada por la Fundación Vipren con el respaldo de la Fundación Cajasol, tiene además un fin solidario, ya que la recaudación obtenida con la venta de los ejemplares se destinará de forma íntegra a la
Asociación Síndrome de Down Cádiz.


Ensayo histórico. La llamada Memoria Histórica intenta restaurar vidas que quedaron en una cuneta, pero hubo un grupo de españoles que su memoria estaba a miles de kilómetros sepultada, olvidada, son los republicanos españoles que vivieron un segundo gulag, y que sobre ellos recayó un segundo olvido. La memoria del árbol es la historia de Manuel Piniella, de su vida, pero sobre todo de su entorno, de las circunstancias que rodearon a una persona que vivió de lleno el siglo XX con todas sus contradicciones: la emigración a la Argentina, la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial, la incomprensible Unión Soviética de Stalin y de los que le siguieron en un paraíso, que lejos de serlo, se convirtió más en un campo de supervivencia, del que el único objetivo era pasar inadvertido, olvidado. Manuel vivió dos familias separadas, incomunicadas, desarmado de esa “goma de borrar” que a veces a los humanos nos permite deshacer el camino andado.